Es de esperarse que cuando una persona se incorpora a una cultura extranjera, se suscitarán momentos que, al ser contrastados con nuestra perspectiva foránea, nos dejen rascándonos la cabeza. Llevo meramente una semana aquí pero ya me han dejado perpleja. Repasemos.
Primer caso. "La cultura de la fotocopia"
Como es de todos sabido, las fotocopias son un recurso vital para un universitario; particularmente si se estudia una carrera en la que hay que leer hasta cuando se está dormido, los compañeros son tan o más ñoños que uno y hay que estar a la altura de las circunstancias y la lucha por los libros en la biblioteca es rapaz.
En McGill, algunos profesores organizan previo al inicio del curso todo el conjunto de artículos, capítulos y lecturas para todo el semestre. Después la universidad se ocupa de pagar los derechos de autor correspondientes, sacar fotocopias, engargolarlos con una pinchurrienta cubierta y venderlos en la librería oficial. Ingenua de mí al pensar que siendo material obligado para los estudiantes los precios serían moderados.
Pues resulta que el engargolado de copias de uno de mis seminarios costaba 102 dólares, leyeron bien 102 dólares. JA! Al ver el precio no pude más que reir y pensar: "qué clase de zoquete va a comprar un bonche de copias a ese costo cuando se puede sacar el libro de la biblioteca o fotocopiar por tu cuenta". Llego a la clase y todos con su copia !!!!!!! Dos minutos después llega un compañero que viene de Nueva York con un engargolado igualito pero piratísima y les dice con sorna: "Saqué de la biblioteca el original que está en reserva, fui a la fotocopiadora de la esquina y en 45 minutos me lo fotocopiaron y engargolaron por 10 dólares". BABOSOSOS.
Por supuesto, yo ya había tomado la misma determinación que el compañero pero por si las moscas le pregunté a una maestra si aquí eso se consideraba ilegal -no fuera a terminar en el tanque por fotocopiar libros de la biblioteca-. Me dijo que es legal mientras sea con fines educativos y no lucre con las copias.
Segundo caso. "Una limosnita por favor"
En México no se puede pasar un día sin encontrar a alguien que pida caridad en los semáforos, en el transporte público, en la acera.... Por lo general, se trata de "adultos mayores" cabecitas de algodón, mujeres indígenas cargadas de chilpayates o personas con algún impedimento físico. Otro tipo de personas pide dinero pero siempre a cambio de algún "servicio" (cuidar el coche, limpiar el parabrisas, tragar fuego para nuestro entretenimiento).
Pues aquí los mendigos tienen mi edad, no les falta ningún miembro del cuerpo y más bien los veo robustos, perfectamente capaces de conseguir algún trabajo. Todavía tienen el cinismo de portar carteles: "Deme dinero para comer o para mis cigarros" !!!!!!!!! "Because we all need help sometimes" ¿¿¿¿???? Cierto, muy cierto. Pero pues ayúdate que yo te ayudaré ¿no?
Tercer caso. "La ignorancia avanza 1 KM"
Yo creo que lo más común son los equívocos referentes al lugar de origen. Por ejemplo,
"So, you come from Mexico... what kind of art do you have there?... like, mayan art?" Palabras de una estudiante de licenciatura en McGill que me había platicado durante 15 minutos de sus vastas experiencias en Italia y los detallados estudios sobre las iglesias romanas, su especialización en historia del arte... BLA, BLA, BLA...
Un anuncio de radio exhorta, con musica salsera de fondo, a vacacionar en CANCÚN, YUCATÁN... Pos a dónde chingados irán???