El fin de semana pasado hice un viaje relámpago a Monterrey para asistir a la boda de mi primo Alito. Salvo una ocasión en la que hice escala en el aeropuerto de la Sultana del Norte, nunca había visitado la ciudad. A continuación les comparto mis impresiones sobre la segunda ciudad más importante de nuestro país. Quiero dejar claro que mis comentarios se basan en una muy corta estancia y, por lo tanto, son simplemente una fugaz primera impresión.
* Los regios tienen una manera salvaje de conducir. Por supuesto, no es algo que a los capitalinos nos impresione mucho pero a mi pobre tío Ricardo, que está acostumbrado a manejar en Bucerías, Nayarit, no le fue muy grato que digamos. En las 24 horas que estuve en Monterrey y sus municipios conurbados presencié 3 choques.
Además, para darle un toque siniestro, el asfalto tiene una composición especial que, según tengo entendido, hace que sea extremadamente resbaloso. Mientras yo estuve no llovió, sin embargo, cada vez que cualquier auto frenaba se escuchaban rechinidos excesivos, como si todos estuvieran quemando llanta en cada alto.
* Los hombres regios bailan las norteñas y los huapangos mejor que las mujeres.
* No son mitos: el acento norteño, el calor sofocante, la popularidad avasalladora de la música norteña (En la boda no hubo otra música para bailar y todos la bailaban con maestría, claro, todos menos la mesa de los fuereños).
*Son mitos: la Macro Plaza (yo pensaba: "ha de ser una plaza tan MACRO que me va a dejar con la boca abierta"; pues la verdad está X, nada que yo calificaría como MACRO), el cabrito y la machaca. Según mi primo los regios no comen ninguno de estos alimentos representativos de aquellos lares; el primero porque todos saben que otro tipo de carnes, como las arracheras, son superiores y la segunda porque es demasiado cara para la población en general.
* No percibí el anti-chilanguismo que he sentido en otros estados de nuestra república, particularmente con los jalisquillos. Créanme que es fácil identificar a los chilangos en cuanto abrimos la boca y todos los regios con los que tuve contacto, no solamente la familia de la esposa de mi primo, se portaron en extremo amables. Además, se sentía el sentimiento de apoyo al equipo de todos, el emblema cultural de unidad nacional más reciente. Montones de regios portando la verde (por supuesto, antes de la derrota con Honduras).
* El tardío y difícil proceso de conquista y colonización del norte novohispano, sin duda afectó mucho en lo tocante al legado arquitectónico e histórico. La Catedral es decepcionantemente modesta. Oaxaca tiene pinchemil iglesitas más interesantes que la Catedral de Monterrey. Hay un sólo edificio de gobierno antiguo, los demás inmuebles que rodean la Macroplaza no son nada de llamar la atención.
* De que hay dinero, hay dinero. Especialmente se nota en la infraestructura. Construyeron un paseo coquetón que sigue por varios kilómetros el cauce de un río artificial.
A pesar de que el festejo terminó a altas horas de la madrugada decidí no desperdiciar mis pocas horas en la capital neoleonense y me desperté temprano para visitar el Museo de Historia Mexicana.
Como ya mencioné, Nuevo León, fuera de la zona mesoamericana, no cuenta con un imponente legado pre-hispánico y, su historia colonial es particular pero alejada de la zona centro-sur, colonizada rápida y exitosamente. Por estos motivos, lógicamente su colección de piezas históricas no es nada del otro mundo.
No obstante, el museo es notable. La arquitectura es muy atractiva y la museografía es excepcional. Un museo que, careciendo de material, resulta didáctico y hace la historia atractiva para los visitantes de todas las edades. Museo que no privilegia la historia política sino que incluye equilibradamente los aspectos económico, religioso, cultural, científico.
Pantallas interactivas, un vagón de tren revolucionario, proyecciones, recreación de calles y hogares de los 40's y 50's (sí, del México que se nos fue), maquetas, calendarios prehispánicos interactivos.
Estaría bien volver en otra ocasión con más tiempo y conocer otros sitios turísticos y museos para enriquecer mis observaciones pero debo confesar que antes de volver a Monterrey, elegiría otro destino turístico mexicano.
1 comentario:
Manejan como unos demenciados. Las mujeres se maquillan para ir al super a comprar leche y todos parecen ser mas de aca que de alla. No tengo nada en contra de los regios, pero en general no es una cd. donde me gustaria vivir. Y con ese calor? Dios, me muero.
Deberias considerar meterte a clases de quebradita reinis, nunca sabes cuando vendra una oportunidad de brillar en la pista de otra boda regia.
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