jueves, 14 de junio de 2007

Pa' la raza

El fin de semana pasado hice un viaje relámpago a Monterrey para asistir a la boda de mi primo Alito. Salvo una ocasión en la que hice escala en el aeropuerto de la Sultana del Norte, nunca había visitado la ciudad. A continuación les comparto mis impresiones sobre la segunda ciudad más importante de nuestro país. Quiero dejar claro que mis comentarios se basan en una muy corta estancia y, por lo tanto, son simplemente una fugaz primera impresión.

* Los regios tienen una manera salvaje de conducir. Por supuesto, no es algo que a los capitalinos nos impresione mucho pero a mi pobre tío Ricardo, que está acostumbrado a manejar en Bucerías, Nayarit, no le fue muy grato que digamos. En las 24 horas que estuve en Monterrey y sus municipios conurbados presencié 3 choques.
Además, para darle un toque siniestro, el asfalto tiene una composición especial que, según tengo entendido, hace que sea extremadamente resbaloso. Mientras yo estuve no llovió, sin embargo, cada vez que cualquier auto frenaba se escuchaban rechinidos excesivos, como si todos estuvieran quemando llanta en cada alto.
* Los hombres regios bailan las norteñas y los huapangos mejor que las mujeres.
* No son mitos: el acento norteño, el calor sofocante, la popularidad avasalladora de la música norteña (En la boda no hubo otra música para bailar y todos la bailaban con maestría, claro, todos menos la mesa de los fuereños).
*Son mitos: la Macro Plaza (yo pensaba: "ha de ser una plaza tan MACRO que me va a dejar con la boca abierta"; pues la verdad está X, nada que yo calificaría como MACRO), el cabrito y la machaca. Según mi primo los regios no comen ninguno de estos alimentos representativos de aquellos lares; el primero porque todos saben que otro tipo de carnes, como las arracheras, son superiores y la segunda porque es demasiado cara para la población en general.
* No percibí el anti-chilanguismo que he sentido en otros estados de nuestra república, particularmente con los jalisquillos. Créanme que es fácil identificar a los chilangos en cuanto abrimos la boca y todos los regios con los que tuve contacto, no solamente la familia de la esposa de mi primo, se portaron en extremo amables. Además, se sentía el sentimiento de apoyo al equipo de todos, el emblema cultural de unidad nacional más reciente. Montones de regios portando la verde (por supuesto, antes de la derrota con Honduras).
* El tardío y difícil proceso de conquista y colonización del norte novohispano, sin duda afectó mucho en lo tocante al legado arquitectónico e histórico. La Catedral es decepcionantemente modesta. Oaxaca tiene pinchemil iglesitas más interesantes que la Catedral de Monterrey. Hay un sólo edificio de gobierno antiguo, los demás inmuebles que rodean la Macroplaza no son nada de llamar la atención.
* De que hay dinero, hay dinero. Especialmente se nota en la infraestructura. Construyeron un paseo coquetón que sigue por varios kilómetros el cauce de un río artificial.
A pesar de que el festejo terminó a altas horas de la madrugada decidí no desperdiciar mis pocas horas en la capital neoleonense y me desperté temprano para visitar el Museo de Historia Mexicana.
Como ya mencioné, Nuevo León, fuera de la zona mesoamericana, no cuenta con un imponente legado pre-hispánico y, su historia colonial es particular pero alejada de la zona centro-sur, colonizada rápida y exitosamente. Por estos motivos, lógicamente su colección de piezas históricas no es nada del otro mundo.
No obstante, el museo es notable. La arquitectura es muy atractiva y la museografía es excepcional. Un museo que, careciendo de material, resulta didáctico y hace la historia atractiva para los visitantes de todas las edades. Museo que no privilegia la historia política sino que incluye equilibradamente los aspectos económico, religioso, cultural, científico.
Pantallas interactivas, un vagón de tren revolucionario, proyecciones, recreación de calles y hogares de los 40's y 50's (sí, del México que se nos fue), maquetas, calendarios prehispánicos interactivos.
Estaría bien volver en otra ocasión con más tiempo y conocer otros sitios turísticos y museos para enriquecer mis observaciones pero debo confesar que antes de volver a Monterrey, elegiría otro destino turístico mexicano.

domingo, 3 de junio de 2007

Proyectos

Mi inquieta cabecita loca ha ideado dos distintos proyectos que ahora les comento, en primera instancia, para compartirlos con ustedes y, en segundo término, para pedirles que ejerzan una amistosa presión que me permita bloquear mis impulsos de procastinación.
Me he propuesto escribir un articulito basado en mi tesis de licenciatura para enviarlo a una publicación estadounidense, The Journal of Popular Culture. La verdad es que esto de bloguear ha sido de mucha ayuda para retomar la costumbre de redactar y dar clases de inglés mantiene muy fresca mi gramática inglesa, de modo que, si me dedico a esta tarea, en poco tiempo tendré mi artículo.
El segundo proyecto es añejo, lo concebimos Champi Salcedo y yo cuando todavía estudiábamos en la gloriosa facultad de filosofía y hierbas. Dadas las circunstancias, la idea de editar una revista, ha cambiado, en principio, para transformarse en una revista en línea. Mi idea inicial es empezar un espacio para exponer trabajos de compañeros historiadores jóvenes que todavía no tienen la oportunidad ni las conexiones para ser publicados en revistas académicas reconocidas. Por el momento, la idea de hacer una revista de historia pensada para un público más amplio quedaría en stand by. Hay mucho qué planear y discutir pero lo primero es concretar la reunión de la próxima semana con Armando. Ya veremos en qué acaba... lo más seguro es que mi ingenioso plan de incluir a Nacho Bernal en el proyecto será vetada.
Por favor, ahora que saben mis propósitos, les suplico que no duden en inquirir periódicamente sobre su desarrollo.

sábado, 2 de junio de 2007

Perdóneme señorita Laura

Acabo de registrar mi voto para elegir las nuevas 7 maravillas del mundo y la culpa me mata. Traicioné el sueño bolivariano. ¡Perdóname Atahualpa, perdóname glorioso Imperio Inca! Machu Picchu quedó fuera de mi voto.
Las 7 nuevas maravillas del mundo según Grisell (en estricto orden alfabético):
La Acrópolis, Angkor, Chichén Itzá (o como es mejor conocido por algunos turistas anglosajones: Chicken Itza), el Coliseo romano, la Gran Muralla China, Stonehenge y el Taj Mahal.
Quizás pude catafixear el Taj Mahal pero se ve tan hermoso e impresionante que ni lo pensé. Además de Machu Picchu me hubiera gustado darle un voto a la Plaza Roja pero... ¿la Opera de Sidney, el Cristo brasileño, la Estatua de la Libertad, la Torre Eiffel, el castillo alemán? Are you serious. Ni como hazaña humana ni como símbolo cultural tienen algo qué pelear con las demás opciones. Y sí, ya sé que la Estatua de la Libertad fue tremendamente significativa para los pobrecitos inmigrantes europeos que huían de hambrunas, miseria, represión y epidemias. Aún así lo sostengo... nada que ver. Y si entra en la selección final voy a abuchear como mis distinguidos y bien educados compatriotas abuchearon a Miss USA en el certámen de Señorita Universo.
Ayer, en plática relativa al asunto, Grayeb me dijo que para él San Pedro debería de estar entre las opciones. Coincido pero, particularmente, yo elegiría a la Capilla Sixtina. No puedo alardear de conocer mucho mundo pero sí he podido viajar por parte de Europa y recuerdo claramente que la Capilla Sixtina ha sido el único lugar que literalmente me dejó con la boca abierta.
Ya veremos qué decide la comunidad internacional... eso sí, si Chichén queda excluida yo voy a iniciar un movimiento mundial de reclamo exigiendo el voto por voto. No podría ser de otro modo, faltaba más.