Hay una larga lista de situaciones dolorosas que caracterizan el proceso de duelo por la muerte de un ser querido y, sin duda, uno de los más difíciles es deshacerse de las pertenencias, particularmente la ropa. En los meses posteriores al deceso te aferras a cualquier residuo material que pueda enmascarar el hecho de que nunca más podrás ver, escuchar e interactuar físicamente con esa persona y por eso meter esos objetos en bolsas para donarlos, regalarlos o tirarlos es una decisión dura. Hace poco pasé por algo semejante cuando ayudé a mi tía a sacar todas las cosas de mi abuelita. Por supuesto, cuando pasa el tiempo te das cuenta que tanto drama es absolutamente innecesario porque todas esas imágenes, olores y emociones están dentro de cada quien para recrearlos a voluntad.
Pero hay algo más triste y es lo que me ocurrió el día de ayer.Hace unos meses cambiaron la alfombra de mi cuarto y tuve que encontrar un espacio para guardar las cajas donde tengo guardados mis libros de la primaria (sí, yo, como muchos de mis compañeros, guardo celosamente los libros de mi educación primaria); después tuve que guardar todos los adornos navideños, el árbol artificial y cajas de esferas. Pues fue una ardua tarea acomodar todo en los dos closets designados para ello y es que algo estorbaba. Entonces caí en la cuenta de que lo que quitaba espacio era la ropa de mi mamá, que después de 16 años de no ser usada, seguía colgada.
En aquel entonces mi tía y mi papá decidieron que no se iban a deshacer de la ropa porque seguramente cuando yo creciera le volvería a dar uso. Guess what. Ya crecí y no sólo no me pongo esa ropa sino que ni siquiera me acordaba de su existencia hasta que resultó ser un estorbo. Ayer dediqué toda la mañana a sacar la ropa. De las tres bolsas (bolsas negras que se utilizan para los botes de basura grandes) que llené me quedé con cuatro prendas. Fue una acción automática, física, que no movió ninguna emoción dentro y eso es indescriptiblemente más triste que cuando se te salen las lágrimas al tirar el camisón favorito de alguien que ya no está.
Espero que cuando yo muera alguien tenga la caridad de deshacerse pronto de mis cosas porque francamente me resulta insoportable pensar que mis pertenencias llegaran a convertirse en un estorbo.
5 comentarios:
Reinis: me recorrio un escalofrio por la espina dorsal al leer tu entrada. Tienes razon en decir que lo que sientes por alguien y los recuerdos se quedan en ti y no depositados en objetos. Te mando un abrazo fuerte desde aca y recuerda que te quiero mucho.
Comparto el sentimiento de Jess y debo decir que me sorprendió un poco que no hablemos de este tipo de cosas en vivo y en directo. A lo mejor no siempre es tan fácil y no siempre se presta la ocasión. Anyway, I love you too, Reina.
Te quiero, Grisellita. Mucho.
Tu blog fue el primero que he leido, buena decisión.
Gris, independientemente de lo que haya en el rincón de tu closet, gracias a ti, nadie que haya tenido el gusto de conocer a tu Mamá, puede olvidarla.
La imagen de tu mamá está en tus ojos, en tu cara, en tu risa.
Un gran abrazo.
Es raro escribirte en una entrada tan personal después de varios meses de ausencia o de mis acostumbradas "desapariciones." La última vez que nos vimos fue en la boda de Anna... Reinis, aunque no lo demuestre con frecuencia, eres una de mis personas favoritas y agradezco que compartas cosas tan personales en tu blog. Según el feng shui, no es muy bueno tener tantas cosas guardadas y lo que sacaste te ayudará a crear espacio para nuevas felicidades en tu vida. No creo que te acuerdes más o menos de alguien sólo por tener algo físico que te lo recuerde constantemente. Admiro la sabiduría que has introyectado en tu persona, así como la forma en que vives a tu familia en cada momento. No more comments.
Te quiero!
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