El otro día, mientras baboseábamos en una librería, Jorge y yo hojeamos el libro conmemorativo de los 50 años de Televisa. Evidentemente, siendo un proyecto de tan importante empresa, la edición es excelente y, en consecuencia, el precio considerable. Las fotografías son impecables pero, por su número (más de 350), los múltiples conceptos que exponen oscilan de lo brillante a lo ordinario y, en muchos casos, pasa la yuca. Reúnen a muchos personajes que han figurado en Televisa durante su historia. También incluyen a muchos personajes de corta e intrascendente carrera. Mis favoritas: los hermanos Bichir emulando a los tres García, los personajes de Odisea Burbujas en un vagón del metro, Andres "Atos" García, Fernando "Portos" Allende y Jorge "Aramis" Rivero, el saco del tío Gamboín y María Victoria de "pipa y guante" con pose de diva en un pasillo del supermercado.
En fin, el libro me gustó mucho y decidí investigar al respecto valiéndome del ya indispensable Google. Leí varias notas de periódicos en línea y luego me metí a dos blogs distintos donde hablaban sobre el libro. Desde antes de leer sabía que iba a ser algo incendiario puesto que uno era el blog de un maestro de periodismo que escribe para la Jornada de Puebla y el otro se intitulaba: "Blog de resistencia" o algo así. En ambos mentaban madres de Televisa, acusaban a la empresa de idiotizar a la gente y tomaban como referencia una de las mejores fotografías (Chabelo, Ernesto Alonso, Roberto Gómez Bolaños y Abraham Zabludovsky) para atacar a cada uno de sus integrantes por sus imperdonables fechorías contra el público mexicano.
Mis reflexiones al respecto.
1. La crítica pública y constante es lo que necesitan las dos televisoras nacionales de manera urgente. Cómo es posible que con todo el dinero que se mueve en ambas empresas sean incapaces de producir otra cosa que basura. Hay dos escuelas de cine que forman guionistas y profesionales técnicos, sin siquiera mencionar a todos los egresados de una de las carreras más saturadas de la última década: ciencias de la comunicación y todos sus derivados. Talento hay. Dinero hay. Buenos contenidos y producciones de televisión abierta a la altura de una empresa de la magnitud de Televisa no hay.
2. Para que haya propuestas televisivas tan paupérrimas se necesitan 2: uno que la haga y otro que la vea. Las críticas que leí se limitaban a señalar a Televisa como el siniestro enajenador. Entonces asumo que a sus ojos, el público, o bien es una pobre víctima de las perversas manipulaciones del sistema, o bien resulta una masa estúpida, incapaz por completo de formarse un criterio que juzgue a las producciones basurosas en su justa dimensión. Quiero pensar que, a estas alturas, hay una subestimación generalizada del televidente mexicano -aunque confieso que algunas veces hay descorazonadoras muestras contundentes de que seguimos contentos viendo las tarugadas que nos recetan-. A lo mejor si las amas de casa consideraran insultante ver las vomitivas revistas matutinas y le apagaran a la tv mientras cocinan, lavan y planchan mandarían un mensaje importante.
3. Acusaciones más frecuentes: "En este libro Televisa se muestra como ellos quieren verse y no como lo que es" (supongo que se refieren a el "brazo audiovisual" del sistema corrupto y opresor que padecemos). Pues claro que en el libro conmemorativo de Televisa, planeado, financiado y lanzado por Televisa, se muestra el lado rosa de la empresa. ¡Ese es el objetivo del proyecto, la razón de ser del libro, la pretensión primera y última!
"Cómo se atreven a poner una foto festiva de: Zabludovsky, que manipuló las noticias en beneficio del gobierno en turno durante tantos sexenios; Ernesto Alonso, que desvirtuó la cultura mexicana disminuyéndola en el género telenovelero; Chespirito, que difundió su dizque 'humorismo blanco' por toda Latinoamérica y Chabelo, cuya idea de televisión infantil es hacer una voz ridícula". Es anacrónico reclamarle a Jacobo, o a cualquier comunicador de esos años, la falta de libertad y crítica dentro del contexto de autoritarismo presidencialista; el melodrama, en cualquiera de sus representaciones artístico-culturales, ha sido la médula espinal del imaginario mexicano desde mucho antes que apareciera "El Maleficio"; que no me salgan ahora con que nunca se "rebajaron" a ver al Chavo del 8, y mucho menos soltar una que otra risilla, con algún programa de Chespirito porque seguro me podrían recitar toda la rutina de Lucas y Chaparrón; y qué tiene de malo un programa de concursos para niños que todos los domingos por la mañana reúne a la familia frente a la tele.
"En Televisa la única Odisea que conocen es la Odisea Burbujas". Si hubiera un público y una demanda significativa de programas culturales, los tendríamos. Si fuera rentable, los programas de análisis y discusión política o los documentales de México Siglo XX se multiplicarían y serían transmitidos en más horarios, no sólo después de media noche.
4. Yo crecí viendo Televisa y el cerebro no se me echó a perder. Yo me despertaba con Chabelo los domingos, los lunes en la noche veía Chespirito, los miércoles Papá Soltero y los jueves Anabel; entre otras, vi religiosamente las siguientes telenovelas: Carrusel, Muchahitas, Amor en silencio, Cuando llega el amor, Quinceañera, Alcanzar una estrella I y II. Todas las tardes saludaba a Rogelio Moreno y veía las caricaturas que presentaba el Tío Gamboín. Durante mi primera década de vida escuché las canciones de todos los artistas que formaban el repertorio de Raúl Velasco. Veo el futbol todos los domingos. Ese es parte de mi bagaje cultural. Lo maravilloso es que los humanos no somos seres limitados y podemos adquirir una variedad extraordinaria de influencias, gustos y aficiones. Mis referencias televisivas no son un obstáculo para que disfrute una película de David Lynch, lea un libro de Jane Austen o asista con placer a un concierto de música clásica.
Conclusión: La división entre "alta" y "baja" cultura está demodé. Es más, de seguro estos "intelectuales de izquierda" que quisieran quemar en la Plaza de la Constitución todos los ejemplares de Televisa presenta son fervientes defensores de otras formas de cultura popular. Tienen razón en adoptar una postura crítica porque, en efecto, todos tenemos que exigir un urgente mejoramiento en las formas y contenidos de las producciones televisivas nacionales. Cierto, Televisa tiene un compromiso con el país y debe invertir en producciones de mayor calidad PERO... que la crítica no se radicalice en un sólo extremo y también mire hacia el público. Televisa es culpable de producir La fea más bella pero el auditorio es culpable de que la segunda ciudad más importante del país se paralice por la filmación del final de dicha novela. Tenemos la televisión que nos merecemos y pésele a quien le pese, para fortuna o desgracia, es un hecho incontrovertible que Televisa es parte fundamental de la historia contemporánea de nuestro país y, me atrevo a afirmar, de la historia personal de todos los mexicanos.